
La nutricionista Youmi Paz explicó las diferencias entre los tipos de leche disponibles en el mercado como la entera, semidescremada, descremada y sin lactosa, y detalló para quiénes está recomendada cada una según sus necesidades de salud.
La especialista señaló que la leche entera contiene todos sus componentes nutricionales como las proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales; y es la más completa.
La leche semidescremada tiene menos de 3.5 gramos de grasa por 100 mililitros y está indicada para personas con restricciones por patologías como hígado graso o cirugías de vesícula.
La leche descremada, con grasa casi nula, y la sin lactosa, para personas con intolerancia diagnosticada, no deben consumirse sin indicación médica.
Paz enfatizó que la leche es esencial en todas las etapas de la vida.
La doctora Youmi Paz explicó que la principal diferencia entre los tipos de leche está en el contenido de grasa.
“La leche entera tiene todos sus componentes nutricionales como las proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales.
La leche semidescremada es aquella que se le ha retirado parcialmente la grasa, es decir, que tiene que tener por lo menos de 3.5 gramos de grasa en 100 mililitros de producto”, detalló.
La leche descremada tiene una cantidad casi nula de grasa y la leche sin lactosa está diseñada exclusivamente para personas con intolerancia a la lactosa diagnosticada.
La especialista advirtió que “no todas las personas que no tienen este problema deberían consumirlo, porque si no nos vamos a hacer intolerantes en el tiempo”.
La nutricionista indicó que la leche entera es la más completa y recomendable para la mayoría de las personas, incluyendo aquellas con sobrepeso, ya que “la grasa no interfiere en el control o en la disminución de peso, al contrario, te da la saciedad”.
La leche semidescremada está dirigida a personas con restricciones de grasa por patologías específicas como hígado graso o cirugías de vesícula.
La leche descremada está indicada solo para quienes tienen una restricción muy severa de grasa, y la leche sin lactosa, exclusivamente para personas con intolerancia a la lactosa diagnosticada por un médico.
La especialista destacó que la leche es necesaria en todas las etapas de la vida, “en los niños, porque están en una etapa de crecimiento, y eso ya está demostrado científicamente, que la leche sí ayuda a incrementar la talla. En la adolescencia empezamos a formar esa masa muscular y necesitamos proteínas de alta calidad. En el adulto mayor, también es importante para mantener la fuerza y la salud ósea”.
Paz explicó que la grasa de la leche cumple una función clave al facilitar la absorción de vitaminas liposolubles como la A, la D y la K.
“La grasa definitivamente de la leche también cumple una función muy importante, que es poder ayudarnos a absorber con mayor facilidad aquellas vitaminas que necesitan esa grasita necesaria para poderse absorber”, concluyó.