
El Poder Judicial dejó en libertad a Edward Honorato Soto y Álvaro Vallejos, acusados de explotación sexual infantil, pese a contar con denuncias, audios y videos que los incriminaban.
Las víctimas, menores de edad, fueron obligadas a declarar nuevamente mientras sus agresores caminan libres.
En el caso de Edward Honorato Soto, el juzgado de Ventanilla rechazó la prisión preventiva solicitada por la fiscalía especializada en trata de personas, argumentando que las víctimas tenían 14 y 15 años y que existía duda sobre el consentimiento.
No obstante, la madre de una de las menores denunció que su hija fue amenazada y obligada a mantener relaciones sexuales.
Por otro lado, Álvaro Vallejos se acogió a una terminación anticipada y admitió su culpabilidad, pero quedó en libertad.
La Defensoría del Pueblo inició una fiscalización de oficio tras estas liberaciones.
El hombre de 41 años, dueño de una recicladora en Ventanilla, alquiló un piso en un condominio de Cantacallao donde llevaba a menores en horario escolar. Las cámaras de seguridad lo captaron ingresando con ellas en su camioneta blanca.
Según el expediente fiscal, Honorato usaba falsas identidades, les ofrecía dinero y las amenazaba con dar con la identidad de sus familiares si no accedían.
En un audio al que accedió Día D, el sujeto exigía “chibolas” de 16 y 17 años. La fiscal del caso solicitó prisión preventiva, pero un juez la denegó.
El magistrado ahora es investigado por los órganos de control.
Las víctimas, mientras tanto, se mudan constantemente y una de ellas será enviada fuera del país por temor a represalias.
En marzo de este año, la policía allanó una vivienda en La Victoria donde trasladaban a escolares para explotación sexual.
Allí encontraron a Álvaro Vallejos con los pantalones abajo saliendo de una habitación donde una menor ya se había desnudado.
A pesar de ello, la fiscal Evelyn Taboada impulsó una terminación anticipada, argumentando que el teléfono del académico no contenía material comprometedor.
Al acogerse a la terminación anticipada, el sujeto admitió explícitamente su culpabilidad en el delito de explotación sexual infantil; no obstante, quedó en libertad.
El abogado penalista Vladimir Padilla señaló que una confesión de esa gravedad jamás debió significar un boleto de libertad para él.
La Defensoría del Pueblo inició una fiscalización de oficio tras estas escandalosas liberaciones.
Un representante de la entidad manifestó su preocupación porque el juez denegó la prisión preventiva pese a que Honorato tenía siete denuncias por violencia contra mujeres.
Las víctimas son arrastradas a nuevas diligencias que las revictimizan: una de ellas deberá acudir al Ministerio Público para reconocer imágenes extraídas de los teléfonos incautados a su agresor.
La madre de una adolescente declaró que su hija rompió en llanto al saber que el sujeto estaba libre.
“Tenemos el temor de que pueda pasar cualquier cosa”, confesó.