¿Los jóvenes prefieren menos hijos y más mascotas? Expertos explican esta tendencia

El miedo a repetir historias familiares y la economía influyen en la decisión de tener mascotas en lugar de hijos.

El 56% de limeños consideraría a sus mascotas como hijos, según estadísticas presentadas en “Así de Simple”, donde los expertos analizan por qué las personas prefieren tener perros o gatos en lugar de bebés.

Los especialistas Ana Sayán, live coach, y Carlos Bejarano, sociólogo, conversan sobre esta tendencia que crece en Perú y el mundo. Las razones incluyen el desarrollo profesional, la libertad, la economía y el miedo a repetir patrones familiares.


¿Por qué las personas eligen mascotas en lugar de tener hijos?

Carlos Bejarano explica que en 1900 el promedio de hijos por familia en Perú era de 6 a 7, mientras que hoy es de 1.7, aproximadamente uno por hogar.

Además, el 52% de los hogares peruanos tiene un perro y el 60% de las personas prefiere tener una mascota de adulto.

El sociólogo señala que cuando se pregunta a parejas casadas o convivientes si quieren hijos, el porcentaje baja al 55%.


El miedo a repetir historias y la individualidad como prioridad

Ana Sayán aborda el tema de las malas experiencias familiares como un factor determinante, señalando que estas acumulan un miedo profundo que afecta las decisiones del presente.

La live coach destaca que hoy la realización personal ya no pasa necesariamente por casarse y tener hijos, sino por el desarrollo profesional, los viajes y los proyectos individuales.

“Esa es la oportunidad de demostrar o de desarrollar el potencial humano”, reflexiona sobre la crianza de hijos.


El cambio de prioridades en la mujer moderna

Carlos Bejarano menciona que en sus clases universitarias, al preguntar a las alumnas de 20 años cuántas planean ser madres, solo dos o tres de cuarenta levantan la mano.

El sociólogo señala que la mujer de hoy quiere terminar sus estudios, hacer una maestría y recién a los 30 o 35 años considerar tener un hijo, a diferencia de décadas pasadas donde ser madre antes de los 30 era una presión social. Felizmente, comenta, esa realidad ha cambiado.