
Leoncio enfrenta solo una dura realidad. Desde hace varios años dedica su vida al cuidado de su esposa, Sara, quien padece Parkinson en fase 2, y de su hijo de 21 años con autismo severo.
La falta de apoyo y de recursos económicos ha convertido cada día en una lucha constante para atender sus necesidades.
Su mayor preocupación es la salud de su hijo, quien requiere terapias especializadas y tratamiento médico permanente. Sin embargo, la familia no puede costear la atención que necesita.
Leoncio dejó de trabajar para dedicarse por completo al cuidado de su familia. Hoy enfrenta solo la responsabilidad de atender a su esposa, Sara, diagnosticada con Parkinson en fase 2, y a su hijo de 21 años, quien tiene autismo severo.
El padre de familia asegura que la situación es cada vez más complicada debido a que ambos requieren atención permanente.
Además de las terapias que necesita el joven, Leoncio explicó que Sara sufre frecuentes crisis de discinesia, un trastorno que provoca movimientos involuntarios y afecta su calidad de vida.
Para controlar estos episodios, requiere amantadina de 100 miligramos, un medicamento que, según indicó, no se encuentra disponible en el Perú.
Ante esta difícil situación, la familia continúa buscando apoyo para acceder a los medicamentos y tratamientos que necesita.
El hijo de Leoncio requiere terapias especializadas para mejorar su calidad de vida, pero la familia no puede acceder a ellas.
El padre explicó que no cuenta con los recursos económicos para trasladarlo ni con una persona que pueda quedarse al cuidado de su esposa mientras él lo acompaña a las sesiones.
El joven también necesita supervisión permanente debido a su condición. Según contó su padre, en varias ocasiones ha intentado salir de la vivienda sin compañía y ha llegado a romper puertas durante episodios de crisis, lo que representa un riesgo para su integridad.
Por esta razón, la familia ha colocado candados en la vivienda para evitar que el joven se escape.
La familia de Leoncio hace un llamado a la solidaridad para afrontar los gastos que demanda el cuidado de Sara y de su hijo.
Actualmente necesitan apoyo económico para cubrir el traslado a las terapias, adquirir la amantadina, medicamento que no se consigue en el Perú, y contar con ayuda para el cuidado de la madre mientras el joven recibe atención especializada.
Tras dejar de trabajar para dedicarse por completo a su esposa e hijo, Leoncio ya no cuenta con ingresos suficientes para cubrir estas necesidades. Aunque la familia tiene una hija mayor, él continúa siendo el principal cuidador y quien asume la mayor parte de las responsabilidades diarias.
Quienes deseen brindar apoyo pueden comunicarse directamente con Leoncio al 975 202 488. Cualquier ayuda será de gran importancia para que esta familia pueda acceder a los tratamientos y cuidados que hoy necesitan para mejorar su calidad de vida.