
Un sorpresivo sismo institucional sacudió la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) tras la renuncia irrevocable de su secretario general, Elar Juan Bolaños Llanos.
El funcionario dio un paso al costado mediante un documento oficial presentado el pasado 23 de junio, indicando que su salida se debe a una “grave situación” por la que atraviesa la planificación y el desarrollo de las Elecciones Regionales 2026, pactadas para el próximo 4 de octubre.
A través de la Resolución Jefatural 000100-2026-JN/ONPE, la entidad estatal oficializó el cese del trabajador en su cargo de confianza, disponiendo que el despacho sea asumido de forma interina.
Los motivos exponen serios problemas en la seguridad interna de la institución. Bolaños denunció que su entorno digital de trabajo fue vulnerado y que se detectaron alteraciones informáticas sospechosas en los sistemas documentarios del organismo electoral.
En su carta de renuncia, el exsecretario general describió la gravedad del escenario:
De acuerdo con el testimonio del exfuncionario, estas interferencias externas provocaron un impacto en la operatividad de la ONPE, traduciéndose en un funcionamiento errático en la gestión documental interna, demoras en las respuestas institucionales y trabas burocráticas en expedientes.
A la par de los incidentes informáticos, el exsecretario general apuntó a dificultades en el ámbito de las contrataciones públicas que escapaban de sus facultades regulatorias pero que, de igual modo, terminaron por entorpecer el ejercicio normal de sus labores de cara al proceso electoral.
