
Juanita Alejandra Guibert Sandoval, condenada a cadena perpetua por el secuestro de su expareja, el empresario Iván Díaz, rompió su silencio desde la clandestinidad.
En su primera entrevista, la prófuga asegura ser inocente y denuncia que el empresario la calumnia. “No fui la mente maestra o la cabecilla de una banda criminal”, declaró.
Guibert fue sentenciada a cadena perpetua como autora intelectual del secuestro de su expareja.
El empresario perdió dos dedos y ambas orejas durante 11 días de cautiverio en Trujillo.
La mujer tiene una orden de captura vigente y se encuentra prófuga junto a su nueva pareja y un bebé recién nacido.
Su defensa apeló la sentencia y espera que una sala superior revise el fallo.
Juanita Guibert admitió que estuvo con Iván Díaz en un sauna un día antes del secuestro, pero sostiene que fue él quien la buscó.
“Él me buscó desde la madrugada. Llevaba llamándome desde las 2 de la mañana”, declaró.
La sentenciada calificó como una coincidencia que se hayan visto justo antes del crimen. “Lamentablemente nos vimos un día antes de que le pase esa desgracia”, dijo.
La prófuga asegura que su huida no fue por culpa, sino por pánico al ver que Díaz la señalaba en los medios como autora intelectual.
“Prendí la televisión y él ya estaba dando a saber mi nombre y mi apellido”, contó.
También negó haber amenazado con un secuestro: “Nunca amenacé yo de un secuestro. De cortar dedos”.
Guibert afirmó que la relación con Díaz fue violenta y que él la presionaba para embarazarse desde el primer mes.
También acusó a su expareja de pegar afiches con su foto en la urbanización donde vivía y de humillarla públicamente.
La condenada reconoció que existen más de 20 denuncias cruzadas entre ambos.
Admitió haber lanzado pintura al local y al vehículo del empresario, pero negó el uso de combustible o explosivos. “Combustible no fue, fue pintura”, sostuvo.
Sin embargo, cuando se le confrontó con denuncias previas a su relación con Díaz, incluyendo una por violencia psicológica contra su actual pareja, Guibert admitió necesitar ayuda emocional.
Iván Díaz presentó mensajes donde Guibert le advertía que “ardería en el infierno”.
Ella sostiene que esas amenazas ocurrieron después de la quinta o sexta denuncia, en medio de un contexto de acoso.
“Los acosos eran tan fuertes que a mí me desesperaba psicológicamente, me presionaba, me traumaba”, afirmó.
La prófuga insiste en que no existen elementos que la vinculen directamente con el secuestro.
“Lo único que existe aquí es que hay sospechas porque he sido su expareja, porque hay problemas pasados, demandas”, declaró.
Su defensa técnica juega la última carta en la apelación mientras ella permanece oculta con una orden de captura vigente.