
Un simulacro multipeligro es un ejercicio que busca preparar a la población para responder ante una emergencia o desastre. La idea es sencilla: practicar antes de que ocurra una situación real para que, llegado el momento, las personas sepan dónde ponerse a salvo, por dónde evacuar y cómo actuar sin exponerse a mayores riesgos.
El nombre “multipeligro” responde a que no todas las regiones del Perú enfrentan las mismas amenazas. En algunas zonas el principal riesgo puede ser un sismo o un tsunami, mientras que en otras pueden ser las lluvias intensas, huaicos, inundaciones, deslizamientos, incendios forestales o actividad volcánica. Por eso, el ejercicio puede adaptarse al peligro que tenga mayor relevancia en cada localidad.
Participar no significa solamente salir de un lugar cuando suena una alarma. También es una oportunidad para comprobar si las rutas de evacuación realmente funcionan, si todos conocen las zonas seguras y si la familia, el colegio o el centro de trabajo tiene claro qué debe hacer. Los resultados permiten detectar problemas y corregirlos antes de enfrentar una emergencia real.
Una emergencia puede generar confusión, especialmente cuando las personas no tienen claro cómo reaccionar. Los simulacros ayudan a convertir las recomendaciones de seguridad en acciones que puedan realizarse de manera más rápida y ordenada. En el caso de un sismo, por ejemplo, conocer de antemano una zona segura puede evitar que alguien tome decisiones apresuradas durante el movimiento.
La preparación tampoco depende únicamente de cada persona. Estos ejercicios permiten que las autoridades, instituciones educativas, empresas y organizaciones revisen sus propios protocolos y detecten dificultades en la evacuación o en la coordinación. De esta manera, un simulacro sirve tanto para conocer qué tan preparada está la población como para evaluar la capacidad de respuesta de las instituciones.
Cuando el ejercicio representa un sismo y peligros asociados, se desarrollará en tres momentos:
Ante una alarma de tsunami, las personas deben alejarse del mar y dirigirse hacia zonas seguras altas o edificios identificados como aptos para la evacuación vertical. Además, en zonas ubicadas en cerros o expuestas a deslizamientos, se debe buscar una zona segura y seguir las indicaciones de las autoridades.
Cuando el simulacro represente otros escenarios de emergencia, el desarrollo será el siguiente:
La preparación comienza antes de que suene la alarma. En familia, es recomendable identificar las zonas seguras, reconocer las rutas de evacuación y establecer un punto de reunión. También conviene conversar sobre las responsabilidades de cada integrante para evitar confusiones durante una emergencia.
Por ejemplo, se puede definir quién ayudará a los niños, quién apoyará a un adulto mayor o persona con discapacidad y quién llevará la mochila para emergencias. Después de evacuar, todos deben comprobar que los integrantes de la familia estén juntos y evaluar si hubo alguna dificultad durante el ejercicio.