
El envejecimiento también puede afectar el cerebro de las mascotas. En Así de Simple, la médica veterinaria Norka Nina Quispe explicó cómo identificar la disfunción cognitiva canina, una enfermedad degenerativa comparable al Alzheimer en humanos que suele presentarse en perros de edad avanzada.
La especialista indicó que los principales signos de alerta son la desorientación, las alteraciones del sueño, la pérdida de hábitos de higiene y las conductas repetitivas, como caminar o girar en círculos sin un motivo aparente.
Detectar estos cambios de forma temprana permite mejorar la calidad de vida del animal con un tratamiento adecuado.
Norka Nina Quispe explicó que la disfunción cognitiva puede aparecer desde los 8 años, aunque la edad varía según la raza y el tamaño del perro.
Precisó que las razas grandes suelen envejecer más rápido, mientras que los perros pequeños presentan estos cambios a una edad más avanzada. La veterinaria indicó que la incidencia aumenta con el paso de los años.
Según los datos que compartió, entre los 8 y 10 años la enfermedad afecta al 3 % o 4 % de los perros; entre los 10 y 12 años, al 5 %; a los 14 años, al 23,3 %; y después de esa edad, al 41 %. En conjunto, señaló que cerca del 68 % de los perros adultos mayores pueden desarrollar esta condición.
Norka Nina Quispe explicó que los perros con disfunción cognitiva suelen mostrar signos de desorientación, incluso en espacios que conocen desde hace años. También pueden presentar cambios en la interacción con las personas, alteraciones en los ciclos de sueño, ansiedad y pérdida de los hábitos de higiene.
La veterinaria añadió que algunos animales permanecen inmóviles mirando una pared, ladran sin una causa aparente o caminan sin rumbo dentro de la vivienda.
Ante estos cambios de comportamiento, recomendó acudir al médico veterinario para obtener un diagnóstico oportuno y mejorar la calidad de vida de la mascota.
Norka Nina Quispe explicó que la disfunción cognitiva canina no tiene cura, pero un tratamiento oportuno puede retrasar su progresión y aliviar los síntomas.
Para ello, recomendó combinar la medicación indicada por el veterinario con una alimentación rica en antioxidantes, ácidos grasos omega y proteínas de buena calidad.
La especialista también aconsejó mantener rutinas estables para estimular la memoria del perro, evitar cambios bruscos en el hogar y realizar paseos frecuentes por recorridos conocidos.
Además, sugirió complementar la dieta con alimentos naturales, como arándanos en cantidades adecuadas, y revisar la composición de las croquetas para elegir opciones con un mejor aporte nutricional.
Norka Nina Quispe señaló que muchos perros pueden vivir entre 13 y 14 años, aunque la longevidad depende de diversos factores. Sin embargo, enfatizó que el objetivo principal debe ser preservar la calidad de vida de la mascota durante la vejez.
La veterinaria explicó que, en las etapas más avanzadas de la enfermedad, los perros pueden perder el equilibrio, chocar con objetos o mostrar signos de desorientación severa.
Ante estos cambios, recomendó acudir al médico veterinario para evaluar el estado del animal y definir el tratamiento o las medidas más adecuadas para garantizar su bienestar.